LA ERA DEL CORAZÓN

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Recibido por Sebastián Blaksley.

"Estas palabras van dirigidas a la consciencia del Cristo en ti. Ya no hablamos de una mente o un corazón, pues has alcanzado el estado de plenitud del ser, que es aquel en el que reconoces que ambos son una unidad inseparable, en lo que eres como humanidad santa. De modo tal que no existen razones para hacer distinción entre lo uno y lo otro. A la unidad de mente y corazón la llamamos consciencia del ser. Es allí a donde va dirigida esta expresión de amor y verdad. Mi voz, representada en esta obra, llegará allí donde tenga que llegar. El alma que la reciba, comprenderá porque es hija de la luz que brilla en todo lugar. (La era del corazón)"

Cómo se originó

El día 3 de octubre de 2021, una semana después de haber finalizado la recepción y transcripción de los textos que se reúnen bajo el nombre de “Trilogía del corazón”, estando en silencio y oración, se hizo presente en mí, un coro de incontables ángeles del cielo, entonando un himno de alabanza y gratitud al amor de los amores por habernos llamado a la existencia.

Antes de su venida, mi alma queda sumergida en una paz profunda, una quietud que todo lo envuelve en santidad, dicha y pureza. Es ese, un estado de gozo inefable. Los sentidos del cuerpo se acallan, y una especie de “silbido” sereno y armonioso se escucha en mis oídos físicos y siente en todo el cuerpo. Una sensación de ser acariciado por una brisa suave y danzante cubre la totalidad de mi rostro. Todo eso, y otras cosas llenas de belleza y pureza, suceden súbitamente como antesala de la venida de las manifestaciones. De tal manera que mi humanidad se prepara para recibir lo que el cielo dispone.

Mi alma sabe, de un modo que no se puede poner en palabras, que el cántico de inefable belleza que entonan los ángeles, y es expresado desde y en sus corazones, es el que se canta constantemente en la creación. Es su respuesta a la Divina Madre por haberla llamado a la existencia, es decir por darle la vida.

Es este un hosanna eterno que la filiación entona al creador de todo lo bello, lo santo, lo perfecto; a aquel que está más allá de todo nombre, toda palabra y todo símbolo. Dentro de ese cántico celestial de indescriptible hermosura, se hace presente la voz de Cristo, es decir el Puro pensamiento.

En cada visitación me es mostrado en imágenes y visiones simbólicas aquello que constituye el mensaje en cuestión, el cual luego se transcribe en palabras escritas. Una vez que las imágenes y símbolos me son dados, se hace presente Jesús de Nazareth, el Cristo humanado, en toda su gloria, humanidad y divinidad. Es él quien me dicta las palabras que luego conforman los capítulos de esta obra, y me instruye en el conocimiento de las mismas.

En las visiones se me muestra la historia de la creación, la evolución de la consciencia, y el destino de todas las cosas. Me es revelado también el origen del tiempo, el camino de las almas, y la historia de la humanidad, como parte de la expresión de la consciencia universal.

Me ha sido dado a entender que el conocimiento que me es revelado en esta manifestación, existe en todos, ya que forma parte de nuestra realidad. Por tal razón es que considero que la palabra más exacta para describir estos mensajes, no sería “revelación” sino “recordar”.

Esta obra es una expresión de la mente universal, que da testimonio del hecho de que estamos recordando en forma individual y colectiva, de dónde venimos, dónde estamos, y a dónde vamos. En otras palabras, recordando la verdad que hemos venido a recordar. La verdad acerca de qué somos.

Con amor en Cristo,

Sebastián Blaksley

 

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