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Cántico del amor hermoso (Parte II)

III. Tu camino es el cielo


Todo, absolutamente todo, será reintegrado al amor. Y una vez que esto haya ocurrido, todo seguirá extendiendo amor, como siempre lo ha hecho. ¿Quiere decir esto que será abolida la libertad? No. Pues no se puede abolir. Simplemente significa que, como rey de los corazones que soy, los conduzco a donde a Mí me place, sin perjuicio de su libertad. Nadie será empujado al cielo. La eternidad no tiene prisa. El amor es incapaz de imponer nada.


A cada cual su tiempo. A cada cual su camino. De eso me ocupo Yo. Tú ocúpate simplemente de seguir el camino del amor hermoso, que es el camino que he pensado para ti desde toda la eternidad. Un camino en el que conscientemente extendemos amor allí donde sea que estemos. Un camino donde vives en armonía con lo que eres en verdad.

Tu destino es el amor. De eso no tengas dudas. Para recorrer juntos la senda que nos lleva a él - aquí, ahora y siempre - es importante no desconcentrarse. Si se entiende bien esta expresión, observarás que se refiere a la necesidad de no dejar de “centrarse con”. Eso implica unidad. Es conmigo con quien debes centrarte en la realidad de tu ser, por la sencilla razón de que yo soy tu ser. Como ya te habrás dado cuenta, esto es una cuestión de atención. Lo que esto quiere decir es que, tu camino te ha sido revelado con claridad y sabes muy bien cual es. Pero a pesar de que ese conocimiento te fue revelado, sigues necesitando desarrollar y señorear la capacidad de fijar tu mirada en él. Y de no apartarla de él ni un solo instante de tu vida. Así es como se hace el devoto. Esto es verdadera contemplación.


Quien no mira el camino por el que va, no puede advertir lo que hay en él. Es como cuando viajas a tu casa luego de regresar del trabajo y vas con la mente dispersa, llena de pensamientos de todo tipo. Recorres el camino con la mente sobreestimulada y pensando en un enjambre de cosas. Al llegar al destino de tu viaje, intentas recordar qué cosas sucedieron en él - o qué había a tu alrededor - pero no puedes recordar nada en particular. Estabas ausente mientras viajabas. Lo mismo, y de modo muy literal, ocurre con el camino de Dios. Es decir, con el camino que Él trazó para tu alma. La senda de tu vida terrenal.


Viniste al mundo para recorrer un camino y lo recorres. Puede que no te hayas dado cuenta, o que no estés muy centrado en él. O que por causa de tu dispersión mental creas que ni siquiera estás viajando. Incluso puede que no lo comprendas. Pero eso no hace que el camino no se recorra, o que deje de ser perfecto. Afortunadamente para ti - y para todo el mundo - tú no conduces los destinos de tu alma, sino que los conduzco Yo.


Importa poco, en cuanto a la realidad de la verdad, si te dedicas a gozar de las maravillas del viaje de tu alma o no. Puedes incluso viajar dormido, como en efecto haces a menudo. No hay problema con ello. Cuando eso sucede, Yo te contemplo a mi lado, como lo haría una madre amorosa que conduce un automóvil y se goza, sabiendo que a su lado está su hijito durmiente, pero con un amor que no tiene medida.


El amor no solamente es tu destino, sino el conductor de la vida de tu ser. Dios no ha dejado nada librado al azar. El azar no existe. Solo existe la realidad divina, tal como Él la ha creado. ¿Crees que tu Padre celestial podría dejar librado a la suerte a aquel que es el amor de sus amores, el tesoro de su divino reino, el desvelo de su vida eterna? No hijito mío. Eso es imposible, pues carece de sentido y benevolencia. De tal manera que, sabiendo Dios de la condición olvidadiza de tu mente; te dio en tu creación a Aquel que se asegura de que no te pierdas. El Espíritu Santo. Señor y dador de vida. El confortador de las almas y conductor de los espíritus. Permite que Él ilumine tu camino. Que te muestre los panoramas llenos de belleza por los que vas viajando.


Deja que se te revele la hermosura que eres. Y los milagros que sin duda has recibido y continuarás recibiendo mientras sigas en el tiempo. En otras palabras, abre tu mente y corazón para que Él y solo Él te enseñe a leer el libro de tu vida. Y verás en sus páginas cuántas maravillas ha habido y sigue habiendo en tu camino. Verás que todo es perfecto. Que tu ser no ha sido tocado jamás por nada que no sea Dios. Verás que sigues siendo quien siempre has sido en la unidad. Y que cada jornada, cada paso, cada instante que has vivido, no ha hecho otra cosa que traerte hasta Mí, que soy tu cielo, tu vida y tu única verdad. Comprenderás que tu vida es un milagro, como milagro es tu realidad. Descubrirás jubilosamente que el amor es el único camino de tu alma, porque no existe otra senda para ti que la senda de Dios.




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Qué BELLEZA... Pura inspiración... Gracias siempre 🙏💎

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