Capítulo 1.29 - Fiesta en el cielo


Hermana mía. Alma santa. ¿Porqué sigue temiendo tu corazón? ¿Acaso no te ha dicho el espíritu de sabiduría, que no te alcanzará ningún mal, y ninguna plaga se acercará a tu carpa, porque Dios te ha encomendado a los Ángeles para que te cuiden en todos tus caminos?


Acá está tu Ángel. Aquel que con alegría y amor viene en representación de todos los ángeles del Cielo. Soy uno y todos a la vez. Cada cual tiene muchos ángeles a su lado. Todos cumpliendo la misma función de amar, custodiar, guiar, respetar, colaborar. Esta es la función de todo ser viviente. Existimos en una realidad de unión. La colaboración es la ley de la creación. Dios mismo forma parte de ello. Así como cada uno de nosotros, criaturas creadas por el amor, colaboramos con el plan divino, de la misma manera el Creador colabora con nosotros. Somos unidad.


Te recuerdo estas cosas, para que no caigas en la costumbre mental de creer que estás en un mundo lleno de peligros, por el que debes caminar solo y sin los medios necesarios para vivir en paz, armonía y plenitud. Lo que vengo a recordarte, es que la creencia en que tienes que resolver tu vida a tu modo, y que para ello debes utilizar el conocimiento adquirido por medio del aprendizaje de la mente pensante, es simplemente una creencia que no es verdad. Has entregado tu vida a Dios, y él se ocupa de ella. El amor divino nunca falla. No abandona. Ni tampoco descuida.

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