Capítulo 1.31 - Hacia la plenitud del ser

Actualizado: 21 de may de 2021

Alma bendita. Luz que brillas en un mundo sediento de paz y verdad,


Haz de saber que el cielo todo está aquí presente junto a ti. Y que, allí donde vas, él va contigo porque es lo que eres, y no puedes separarte de ello. Quizá percibas que el patrón de pensamiento de duda, acerca de tu propósito, se manifiesta de tanto en tanto. Con amor te digo que ello no hace que la razón de tu existencia no se realice. Una vez que le has dicho que sí a la verdad - y te aseguro que todo aquel que recibe estas palabras lo ha hecho -, ya no hay vuelta atrás.


He venido a recordarte que nadie puede dejar de cumplir la voluntad de Dios. Su voluntad es que sus hijas e hijos sean libres para ser lo que son en verdad. Evidentemente, esto es una cuestión de libre albedrío. Las decisiones de los hijos e hijas de Dios siempre serán respetadas, su Padre no fuerza a nadie ni a nada. ¿Con qué sentido haría algo así, si lo único que pueden hacer es expresar lo que son, de un modo u otro?


Vivir en contra de los planes divinos no es un pecado en sí mismo, aunque acarrea efectos contrarios a la dicha del amor, dado que Su divina voluntad es el amor