Capítulo 2.28 - Amor, refugio del ser

Actualizado: ago 4

Hijas e hijos del altísimo,


Vengo lleno de alegría y gratitud por poder morar junto a vosotros, y traer el cielo a la tierra, por medio de estos diálogos de amor y santidad. Os regalo un cántico de beatitud. Una alabanza de amor, que brota desde el corazón del Padre de las luces. Hacedla vuestra, pues en verdad lo es. Llevadla en vuestros corazones todos los días de vuestras vidas, como un regalo del cielo. Dejad que su dulzura os abrace. Que en el silencio de vuestra santidad, resuene la verdad de estas palabras. Oiréis en ella la voz del amado de vuestro ser. Y recordaréis la hermosura del primer amor, que es Dios. Escuchad a la sabiduría del amor hablarle a vuestra alma, en el tabernáculo santo, desde donde todo lo creado es llamado a la vida.


“Tú que vives al amparo del amor. Que te abrigas en su santo nombre. Y descansas a la sombra de sus alas. Tú que has hecho de Él tu alimento, tu roca firme, tu baluarte. Dile a Dios: Refugio mío. Alcázar mío. Amor mío, confío en ti.


Él te librará de las asechanzas. Ninguna peste caerá sobre ti. Ni te alcanzará la dominación. Espantará los dragones y leones. Te refugiará en sus plumas. Será escudo y manto. Protegerá tu alma, como si de una cuestión de honor se tratara. Te acompañará en la tribulación. Y ninguna gota del diluvio te tocará. En sus hombros serás llevado. Mientras atraviesa montes y laderas, hasta arribar contigo al valle de la paz. Allí donde de la tierra mana leche y miel, y las aguas danzan al compás de la vida. Llenará de gozo tus días. Será torre de oro y marfil. Castillo de cristal. Morada santa.


En él hallarás tu consuelo, refugio y alegría. No temerás ningún mal. Ni a las noches sombrías. Ni a la soledad. El abandono no tocará tu puerta, ni anidará en ti. El temor se disipará, porque Él estará siempre a tu lado. Cuidará de tus días y custodiará tus noches. Te acunará en sus brazos. Será templo bendito de tu corazón. Certeza de tu mente. Paz de tu alma. Sabiduría de tu ser.


Abre los ojos y verás la paga de los santos. Las maravillas de Dios. Los milagros y portentos, que a diario hace descender del cielo para ti. Porque hiciste de su amor tu refugio. De su mano tu defensa. De su voz, la fuente de tu saber. Sus ángeles te rodean. A ellos ha dado órdenes de que te protejan, acompañen y guarden tus caminos. Te llevarán en sus palmas, y no tropezarás. Pisarás las áspides. Los espinos serán como suave manto de algodón. Atravesarás las brazas, como si de gotas de rocío matinal se tratará.


Ha hecho de Mí, su refugio: La liberaré. La alimentaré. La saciaré en mi gozo. Invocará mi nombre y le responderé. Me llamará y acudiré. Seré para ella, una Madre solícita. Un Padre amoroso. Llenaré sus días de ternura. Le haré ver mi Gloria. Un diluvio de amor derramaré sobre su casa. Porque ha hecho de Mi su refugio, su roca y su baluarte. Ha dicho: Dios mío. Dios mío. Mi amor y mi fortaleza, confío en ti.”


Bendito seas tú, que haces de la confianza en el amor, tu vida, tu realidad y tu sustento. Amanece cada día con este canto, que el cielo te regala, como muestra de lo que se canta en las profundidades de tu corazón. Y de los que reciben estas palabras. Antes de ir a dormir, abrázate a él, para que acompañe tus sueños. Cuando camines, recítalo. Cuando te despiertes, cántalo, y tus días serán felices.


Regocíjate en la luz de la santidad.


Gracias por recibir mis mensajes, y compartirlos.

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