• Sebastián Blaksley

Capítulo 2 - Unión



Soy la concordia que habita en los corazones santos. Soy fuente de vida. Soy esa parte de ti que hace que el mundo sea un lugar sagrado, puro, santo. Soy el corazón de María hablándote a ti. Un corazón lleno de amor divino, ternura y paz, tal como lo está el tuyo y el de todo lo que es verdad.


Esta manifestación tiene como propósito abrir las puertas para una mayor toma de consciencia de la concordia, como realidad amorosa de la creación. Vivir en unidad es vivir en armonía con la verdad. En unión perfecta con la realidad de puro amor que Dios ha creado. Es también, vivir en paz con uno mismo y con todo lo que lo rodea.


La creación es benevolente. El universo te bendice a cada instante y espera con sus brazos abiertos que lo bendigas, no para vanagloriarse sino para que puedas permanecer dentro del abrazo del amor. La vida y tu son una unidad. Ser consciente de ello es de lo que se trata el despertar de las consciencias.


La vida es un diálogo sin fin. Ser consciente de la unidad, que es el conocimiento de la unión de los corazones dentro de la calma y la paz del amor, es permanecer en la vida. Todo lo que ha sido creado vive en armonía dentro del corazón del Padre, refugio de la verdad. Llevarte a ser consciente de ello es el propósito de nuestra unión en esta obra particular.


Vivir en paz. Permanecer calmados. Recorrer los caminos del amor, unido a la serenidad del espíritu. Fluir en el océano de la misericordia. Ser uno con todo en la verdad. Esa es la voluntad de Dios para ti que eres su hijo bien amado y para todos sus retoños.


Conocer cada vez más profundamente la fuente del ser es el gozo del alma. Hacia ese mayor conocimiento estamos viajando juntos. Los tiempos del des-asociego han quedado atrás. Los tiempos de la armonía están aquí. Tiempos de unión. Tiempos de una toma de consciencia de que es posible dejar atrás todo lo vivido, y sumergirse en una nueva y eterna realidad.


La unidad que existe entre la vida y tú pocas veces es reconocida. Aceptar esta verdad es ser dueño de uno mismo, que es la condición de los hijos del amor divino. De todo corazón, como Madre divina, deseo llevarlos a todos hacia ese conocimiento que el fundamento de la verdad.


Sea que estés en estado de vigilia o durmiendo, el diálogo entre tú y el universo no se interrumpe. Constantemente estas enviando el flujo de energía espiritual que surge de ti. En ese fluir de fuerza vital el universo recibe y hace retornar lo que le es dado. Pídele que te muestre la verdad y te la mostrará. Pídele que te la oculte y eso hará. Esto se debe a que el universo es la expresión de tu consciencia. Todo es consciencia.


No es que la verdad desaparezca cuando le pides al mundo que te muestre la ilusión, sino que se cierra la ventana de tu consciencia desde donde puedes contemplar la vida con todas sus maravillas. Al hacer eso, la noche oscura se hace presente, pues se ha decretado vivir dentro de un lugar sin luz. Sinemabrgo, tan pronto cuando le pides a la vida que muestre el amor, la verdad y la paz en la que todo fue creado y existe, ella no se demorará en mostrártelo.


La vida te espera con sus brazos abiertos para recibir tu bendición y devolverte tu amor dado en formas que están más allá de los anhelos de tu corazón, y que colman tus deseos más íntimos.


Todos mis hijos tienen derecho a ser felices. Todos tiene derecho a vivir en paz. La concordia es la fuerza del amor que da armonía a todo. Es la unión en la verdad de todas las cosas. Es la realidad de la unidad. Toda belleza procede de la concordia del ser.


Expresar belleza, alegría y santidad es lo que hace que el mundo sea un paraíso. Manifestar la verdad del corazón es dar a conocer los tesoros que existen dentro de nuestra unión. Cuando permanecéis en mí, la hermosura de nuestros sentimientos nobles, la diversidad de tesoros de nuestro espíritu unido al divino ser, se hacen presentes y llaman a todos a la unidad.


A todos se os regala la belleza del sol. A todos se os ha dotado de hermosura espiritual. Dios da a todos por igual. No hace distinción de ningún tipo. Da el mismo amor a todas sus creaciones.

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