Capítulo 31 - Reencuentro con la verdad

Hijos míos,


Es de gran importancia que comprendáis que cada uno de vosotros es único e irrepetible. En ello reside la belleza de vuestro ser. No os escondáis en grupos o comunidades que desdibujen lo que sois en verdad. Animaos constantemente a vivir en la libertad del corazón. Dios crea espíritus libres. Dejaos llevar por la fuerza de la inspiración. En vuestras intuiciones profundas yace la verdad acerca de vuestro ser. Lo que sirve a unos, no necesariamente les sirve a los demás. Eso se debe a que cada alma es única.


Los procesos de crecimiento espiritual de cada uno de mis hijos son diversos. Por lo tanto, no es posible establecer creencias universales que se ajusten a la verdad del amor. Tampoco es necesario. Cada alma lleva dentro de sí la sabiduría de Dios. Reunirse con ella es lo que en verdad significa religión.


En este movimiento del amor hermoso al que os convoco no se buscan prosélitos. Nunca fue esa la intención de mis mensajes. La búsqueda de adeptos a una creencia o doctrina no tiene su origen en la verdad. La extensión de la revelación que el alma recibe no se debe hacer con el propósito de convencer a otros, o de alcanzar un determinado número de seguidores. Nada de eso forma parte del propósito del Universo. Sin embargo, y este sin embargo es de suma trascendencia para el mundo, dejarse llevar por la fuerza del espíritu que busca extenderse y compartir lo que ama con un amor que no es del mundo, es esencial a la vida espiritual. Discernir con claridad al respecto de un camino u otro, es de lo que he venido a hablaros por medio de este mensaje.


Mucho dolor se ha infligido a lo largo de la historia en aras de imponer creencias o perseguir a quienes piensan, sienten y creen de modo diferente. Nada de eso debe formar parte de vosotros, que habéis elegido el amor. No puedo dejar de insistir en este punto, pues no deseo que vayáis a llevar el amor al mundo sin antes reflexionar serenamente y ante la luz de la verdad, lo que aquí se comparte.


Cuando recibís un don del cielo - y la sabiduría es uno de ellos - no lo recibís en razón de vuestro mérito. Se os da como regalo de amor. La verdad no puede ser alcanzada por medio del esfuerzo intelectual. Solo llega por la Gracia gratuita de la revelación. Lo único que vosotros podéis hacer al respecto es disponeros a recibir, pero aun eso solo es posible por la Gracia.


El alma que se ha reencontrado con Cristo queda prendada del amor de Dios. Eso hace que se mueva en su corazón una fuerza que lo impele a compartir con los demás las maravillas que vio y oyó, en un ver y oír sin imagen ni palabra. Compartir es la esencia del amor. Es la razón por la que existe todo lo creado. La realidad del ser es darse. El espíritu espolea al alma que se ha abierto a la verdad, y la llama a que salga fuera de sí misma y se adentre en las inmensidades de la creación, para compartir el conocimiento recibido allí donde Él lo determina. Es siempre el Espíritu el que llama e impulsa. Él va adelante. Cuando el alma dócil a la inspiración llega al lugar donde se le había indicado, Él ya pasó por ahí primero y dejó todo preparado.


Dar a conocer a los demás la revelación que os es regalada es la esencia del movimiento del amor hermoso. Sin esa fuerza impulsora, este movimiento sería simplemente un canto de alegría, lleno de belleza, pero sin la fuerza del espíritu. Os envío a todos los rincones del mundo a extender lo que habéis conocido en vuestro reencuentro con la verdad. Es en vuestra intimidad con Cristo donde conocéis. Es en ella donde el espíritu os guía y mueve hacia donde el viento del amor divino sopla. Dejaos llevar por el amor.


Os estoy invitando a continuar juntos el viaje del corazón. Una santa travesía cuyo sello es la autenticidad que procede de la unicidad. No os movéis para que otros os sigan, sino para calmar el anhelo de extender la santidad que sois en verdad. Anhelo este que incendia los corazones.


Os llamo a salir fuera de vuestras realidades, tal como han sido concebidas hasta ahora, y a adentraros en los insondables abismos del conocimiento infinito. Dios no tiene límites. Él os llevará a traspasar las fronteras del pensamiento. Os mostrará maravillas que jamás podrán ser siquiera imaginadas.


El amor busca dar lo mejor a quien ama. ¿Qué puede haber mejor para un alma llena de sabiduría, que dar a conocer la pureza del amor? Id hacia adelante, movidos por el amor. Sed humildes de corazón y prudentes. Si mantenéis en alto ambas virtudes, no podréis perderos ni caer en confusión. Mirad que el camino espiritual está lleno de desafíos, tal como lo están todos los caminos de la vida. Si permanecéis en Mí, y recordáis a menudo que la obra es de Dios y que vosotros sois sus instrumentos amorosos, no deberéis temer a nada. Aquel que creó todo lo que existe y es, no dejará que ni uno solo de sus devotos se pierda. Él cuida su rebaño. Amamanta a sus hijos. Y sostiene la vida.


Dejaos llevar por la fuerza del espíritu y haced todo con amor en Cristo. Gozad de la alegría de compartir.


Gracias por escuchar mi voz y seguirla.

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