Capítulo 4 - Paz que no tiene contrario



¿A qué otro hijo podría ir dirigida esta obra de amor sino a ti, a quien amo con amor infinito?


Sé muy bien lo que has vivido. Cada latido de tu corazón provoca un eco en el mío.


Somos la concordia del amor. Somos uno.


En nuestra unidad reside la escapatoria segura de todo lo que no es la voluntad de Dios para ti y para nadie. El amor solo dispone amor, armonía y plenitud.

Te estoy