Capítulo 2.1 - El amor es unión


Amada criatura santa, nacida de las entrañas del amor perfecto, y por ende extensión suya,


Vengo nuevamente, lleno de alegría sincera. Revestido en la luz de la gloria de la santidad. La cual es toda mía, tanto como toda tuya, y de toda criatura salida del corazón de la Madre divina, fuente creadora de la vida. Ella es la que hace que exista todo. Sin Su divino amor, no existiríamos, porque no tendríamos una fuente desde donde fluir. De manera similar a como el manantial que obtiene agua cristalina, de una fuente ubicada en cima de la montaña; así la vida de tu ser procede del Inmaculado Corazón de la Madre de todo lo creado. Sin Ella, nada podría sostenerse en la existencia. La vida se secaría, como le ocurriría al manantial que deja de recibir las aguas de lo alto.


Una vez que has comprendido, por la revelación de la sabiduría que mora en ti, cuál es el propósito de tu existencia, lo que sigue es desarrollar la capacidad – por decirlo de algún modo –, de permanecer constantemente dentro de la unidad de la consciencia de la verdad. Es decir, de Cristo. Recuerda que Él es la verdad, así como también el camino y la vida. Siendo uno con su divino Ser, tú mismo te haces verdad, camino, vida.