Extracto 12 de "Mi diálogo con Jesús y María: Un retorno al amor", recibido por Sebastián Blaksley


Libro 3


Amanecer



Eslabón 19


Jesús: Ya has alcanzado la consciencia de Cristo y al alcanzarla has alcanzado al Cristo en ti. De ahora en más debemos usar la capacidad de discernir en razón de la verdad. Esto quiere decir que no alcanzarás la verdad de lo que eres y de lo que es todo por medio de la aceptación. La aceptación ya ha sido completada. Alcanzarás la verdad por medio del rechazo. Por medio del rechazo de todo patrón de pensamiento y respuesta emocional que procede de las costumbres del viejo ser. Son simplemente costumbres. Nada más. Recházalas afablemente y niégate a seguir viviendo en lo viejo. Has entrado ya al nuevo mundo. A la consciencia de Cristo.

En este nuevo ser que eres no hay espacio para lo viejo. Yo no hago reciclaje espiritual: yo te he dado nueva vida. Un nuevo ser. Una nueva alma. El patrón de pensamiento lineal deductivo por el que se cree que si existe una causa determinada producirá un único efecto determinado, tal como si causa-efecto fueran una secuencia lógica que va en una dirección, es parte del modo viejo de pensar y no tiene nada que ver con el modo de pensar de Cristo.

La relación causa-efecto no es lineal. Es multidimensional en un número de interrelaciones que va más allá de todo razonamiento lineal deductivo que el racionalismo humano pueda utilizar. El sistema de pensamiento o patrón de pensamiento de lo viejo no puede servir para lo Nuevo por el simple hecho de que has trascendido a la mente dual. La mente dual no sabe hacer otra cosa que pensar dualmente y por ende separa causa de efecto. No puede reconocer que causa y efecto son uno y lo mismo. No existe secuencia alguna. Al no poder reconocer la unidad no puede reconocer la relación uno que existe entre causa y efecto tal como Dios la creó y, debido a eso, tal como verdaderamente es. Esta es la razón por la que no puede reconocer que dar y recibir son uno y lo mismo. No necesitamos seguir utilizando un sistema dual de pensamiento. La dualidad ya ha sido trascendida.


Ya has superado la etapa de la dualidad del bien y del mal. La han trascendido tú y todos junto a todo. Crees que no puedes caminar sobre las aguas porque sigues creyendo que si tienes un cuerpo entonces ese cuerpo es más denso que la materia del agua y por eso se hundirá en ella. Crees eso porque ese es el modo de pensar de lo viejo. Pero sí que puedes caminar sobre las aguas. Crees que debes ser sometido a la tempestad de los vientos huracanados cuando estos parecen suscitarse y que no puedes ordenar al viento que se calle. Pero esto que crees no es verdad. Sí que puedes. Puedes hacer eso y mucho más.


Deja tu mente en libertad. Dale respiro para que tu verdadero ser se pueda expresar libremente. Pues para eso es la mente, para que el ser se exprese siendo este la Causa y la expresión su efecto. Debido a esto, la expresión es el ser manifestado, por eso decimos que la verdadera expresión del ser simplemente es. De este modo el ser y el hacer son un compendio armónico y amoroso que vibran al unísono siempre al ritmo del corazón de Dios, causa de todo y de todos. De este modo el ser y el hacer se acompasan en un movimiento sereno y bello como si de una danza de armonía y paz se tratara, tal como la sangre y el corazón lo hacen para dar vida al cuerpo sin que sea necesaria tu intervención.


Ser no requiere esfuerzo alguno. En consecuencia, el hacer, que es la expresión verdadera del ser, no puede requerir esfuerzo alguno tampoco, si es que es verdaderamente una manifestación de tu identidad. Si hay esfuerzo es señal inequívoca de que estás negando la verdadera expresión de tu ser y estás intentando expresar algo que simplemente no es verdad. Todo sacrificio es el efecto de una negación de la expresión del ser al negar al ser mismo. Es por ello que desde antaño he dicho: misericordia quiero y no sacrificios. Hoy podemos decirlo de un nuevo modo: amor quiero y nada más que amor. Esta es la simple definición sincera y honesta de tu anhelo y de tu deseo, pues no puedes anhelar otra cosa que amor ya que eso es lo que tu ser es. Y no puedes manifestar o expresar otra cosa que amor pues solo el ser se expresa a sí mismo.


Todo lo que no es amor es nada por el simple hecho de que es una no expresión y por consiguiente es un no-ser. Si el ser se expresa o manifiesta a sí mismo, pues esta es su naturaleza, y tu verdadero yo es la manifestación de Dios que es amor infinito, ¿Qué otra cosa has estado extendiendo continuamente, sino amor? ¿Puede haber habido un instante en que no manifiestes amor perfecto, toda vez que no puedes ser lo que no eres? Dios y solo él es tu origen y fin. El alfa y la omega. Dios es vida eterna en abundancia. Al igual que tú que eres su expresión perfecta. Por ende, siempre has extendido vida y vida eterna pues no puedes ser otra cosa que vida de Dios. La inspiración y no la deducción es lo que ahora te llevará al reino de los cielos. La revelación y no la búsqueda es lo que te llevará a reconocer la verdad. Esto es lo mismo que decir: déjate amar y lo demás se te dará por añadidura.

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