Extracto 3 de "Mi diálogo con Jesús y María: Un retorno al amor, recibida por Sebastián Blaksley

Actualizado: 28 jun

La obra "Mi diálogo con Jesús y María: un retorno al amor", recibida por Sebastián Blaksley, se encuentra en proceso de publicación.



Libro 2

Canción del perdón

Capítulo 31

Dios es santidad

Es imposible buscar sinceramente la verdad y no hallarla, porque siempre hallas lo que buscas. Recuerda que el que busca encuentra. Si buscas la verdad, ella se hará presente en ti porque la habrás invocado. Si buscas la mentira, el engaño entrará en tu sistema de pensamiento y te engañarás a ti mismo pues eso es lo que estabas buscando. Tus deseos son órdenes que siempre se cumplen. Si deseas la paz la obtendrás en razón de tu deseo. Si deseas la guerra también.


Este es el mundo de la nada. No tiene significado alguno. Es la nada misma. Esta es la razón por la que siempre que buscas la felicidad en las cosas de este mundo no la puedes encontrar. Parece que la felicidad te esquiva y no puedes asirla a ti mismo. Así andas dando tumbos por el mundo buscando una felicidad que nunca llega. Cuando pareces haberla alcanzado, es cuestión de tiempo que se desvanezca para dejarte nuevamente vacío en la agotadora búsqueda de una felicidad esquiva. Así te dedicas a una de las actividades más desesperantes que pueda haber: Dedicarte a buscar sin hallar jamás. El hombre siempre parece estar buscando algo. ¿Qué es lo que busca? ¿Qué andas buscando por este mundo alocado? ¿No te das cuenta de que en este mundo nada se puede hallar porque nada hay? No sigas buscando en la nada, pues obtendrás nada. Estás tratando de atrapar el viento con las manos. Nunca lo lograrás.

Buscas porque no te das cuenta de qué es lo que realmente buscas. Buscas pero no te das cuenta de que no necesitas nada. Primero, te ves a ti mismo como incompleto, como si hubiera algo en ti que te faltara. Una carencia. Y al verla en ti, porque tú quieres verla conforme a tus caprichos, entonces te lanzas a buscar todo aquello que pareciera completarte, también según tu propia creencia. De este modo, no te das cuenta de que es imposible que seas incompleto. Dios te creó completo y no necesitas de nada. Solo necesitas de su amor y es imposible que no lo recibas eternamente. El amor de Dios el padre te da todo. No hubo jamás un instante en que no recibas todo el amor de Dios. Nadie necesita ninguna otra cosa que el amor de Dios pues no hay nada más que su amor. No existe nada que no sea su amor pues fuera de Dios no existe nada.


Deja que a