Capítulo 98 - Semillas del cielo

Actualizado: 26 de may de 2021


I. La alegría de crear


¡Que canten los corazones que han llegado hasta aquí! ¡Que se alegren las almas que le han dicho sí al amor! Sus vidas serán un canto nuevo a la eterna realidad del amor santo. Sus mentes serán como estrellas que iluminan y embellecen las noches. Y como soles, cuyos rayos de luz se extenderán hacia donde tienen que extenderse, con la diferencia de que su calor abraza pero no quema. Sus corazones extienden dulzura y suavidad, alegría y contención, porque son eternos cantores de la ternura de María. Ellos tocarán otros corazones. Despertarán las consciencias al amor santo. Esa es su función. Para eso han venido al mundo. Y cumplen su propósito. Esta tarea santa y sagrada les ha sido dada desde toda la eternidad. Por ese motivo están en el mundo, a pesar de no ser de él, pues solo le pertenecen al amor de los amores. Su luz hace que la humanidad no quede estancada por causa de la niebla mental en la que estaba sumergida.


¡Alégrense, amados míos. Vosotros que estáis aquí recibiendo estas palabras! Os sigo