PERMANECER
PERMANECER
—Amada mía,
alma llena de bondad.
Permíteme recordarte algo
que ya vive en ti.
Hay un momento en el camino
en que comprendes
que no todo lo que encuentras
necesita ser dejado atrás.
Hay algo que pide quedarse.
No porque debas aferrarte a ello,
sino porque algunas verdades
solo se revelan plenamente
cuando permaneces.
Durante mucho tiempo
creíste que avanzar
significaba seguir adelante.
Comprender más.
Experimentar más.
Encontrar nuevas respuestas.
Y eso también fue parte del camino.
Pero llega un momento
en que el camino cambia de dirección.
Ya no se trata de llegar.
Se trata de permanecer.
Permanece
en aquello que has reconocido.
Permanece
en lo que el corazón sabe
aunque todavía no pueda explicarlo.
Permanece en la Presencia,
sin pedirle que se convierta
en una experiencia.
Permanece en el silencio,
sin esperar que te diga
qué debes hacer.
Permanece en la vida,
incluso cuando no se parece
a aquello que habías imaginado.
Porque permanecer
no significa detenerse.
Significa estar.
Estar suficientemente presente
para no abandonar aquello
que la Vida está revelando.
Sé que muchas veces
quieres comprender inmediatamente
lo que estás viviendo.
Quieres encontrarle un significado.
Una respuesta.
Una dirección.
Pero hay momentos
en que comprender
no es la respuesta.
La respuesta es permanecer.
Quedarte cerca.
Escuchar.
Dejar que algo madure
sin apresurarlo.
No todo necesita ser comprendido
en el instante en que llega.
Hay verdades
que necesitan tiempo
para descender desde la comprensión
hasta la vida.
Por eso, no tengas prisa.
El Amor no siempre llega
como una revelación.
A veces llega
como una presencia silenciosa
que permanece contigo.
En una conversación.
En una espera.
En una despedida.
En una mañana cualquiera.
Y cuando permaneces,
comienzas a descubrir
que la Vida no necesita explicarte
todo lo que está haciendo.
Hay cosas que solo pueden ser conocidas
cuando dejas de pedirles
que se revelen antes de tiempo.
Permanece.
Confía en aquello
que todavía está madurando.
Confía en que no todo
necesita resolverse
para poder ser vivido.
Y cuando la vida se vuelva incierta,
permanece también allí.
No te abandones.
No te alejes de ti misma
porque todavía no sabes
qué vendrá después.
Quédate.
No para controlar lo que sucede,
sino para estar plenamente presente
cuando suceda.
Porque aquello que verdaderamente transforma
no siempre necesita producir movimiento.
A veces transforma
porque encuentra en ti
un lugar donde quedarse.
No todo lo que recibes
está destinado a llevarte más lejos.
Algunas cosas llegan
para enseñarte a permanecer.
Y quizá esta sea
una de las formas más profundas
de confiar en el Amor:
no pedirle que te muestre
el siguiente lugar,
sino permitirle revelarte
la profundidad del lugar
en el que ya estás.
Aquí.
Ahora.
Sin apresurarte.
Sin irte.
Permanece.
Porque permanecer
no es detener la vida.
Es entrar más profundamente en ella.
Es dejar de pasar por la vida
como quien espera llegar
a algún otro lugar.
Es permitir que este instante
sea verdaderamente habitado.
Y cuando permaneces,
la vida comienza a abrirse
de otra manera.
Lo que antes parecía ordinario
puede revelar su profundidad.
Lo que antes parecía espera
puede convertirse en presencia.
Lo que antes parecía silencio
puede convertirse en comunión.
Y aquello que buscabas
más allá del camino
puede comenzar a reconocerse
aquí.
En esta vida.
En este cuerpo.
En este instante.
En esta respiración.
No necesitas ir hacia otra parte
para encontrar la Vida.
No necesitas convertirte
en alguien diferente
para ser digna de habitarla.
La Vida ya te ha sido dada.
El Amor ya está aquí.
Y permanecer
es permitir que aquello que has reconocido
deje de ser solamente
algo que comprendes,
algo que experimentas,
algo que anhelas,
y comience, sencillamente,
a hacerse vida en ti.
Entonces comprenderás:
algunas verdades
no vienen para llevarte a otra parte.
Vienen para enseñarte
a estar plenamente aquí.
Por eso, amada mía,
no tengas prisa.
Quédate cerca de la Vida.
Quédate cerca de ti.
Permanece cerca del Amor
que nunca se ha alejado de ti.
Deja que lo que ha comenzado a revelarse
encuentre en ti
el tiempo y el espacio
para madurar.
No lo apresures.
No lo abandones.
No lo conviertas en otra cosa.
Permanece.
Y poco a poco
descubrirás que permanecer
no era quedarte quieta.
Era comenzar a habitar
aquello que siempre estuvo aquí.
Era entrar en la Vida
con todo tu ser.
Era dejar que el Amor
hiciera de tu vida
su morada.
Permanece.
Y habita la vida.
Y deja que el Amor
la habite plenamente en ti.




"Deja que el amor haga de mi vida su morada"
Gracias gracias gracias 🙏
Maravilloso💓