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PERMANECER

13 sept
3 min de lectura

PERMANECER

—Amada mía,

alma llena de bondad.


Permíteme recordarte algo

que ya vive en ti.


Hay un momento en el camino

en que comprendes

que no todo lo que encuentras

necesita ser dejado atrás.


Hay algo que pide quedarse.


No porque debas aferrarte a ello,

sino porque algunas verdades

solo se revelan plenamente

cuando permaneces.


Durante mucho tiempo

creíste que avanzar

significaba seguir adelante.


Comprender más.

Experimentar más.

Encontrar nuevas respuestas.


Y eso también fue parte del camino.


Pero llega un momento

en que el camino cambia de dirección.


Ya no se trata de llegar.


Se trata de permanecer.


Permanece

en aquello que has reconocido.


Permanece

en lo que el corazón sabe

aunque todavía no pueda explicarlo.


Permanece en la Presencia,

sin pedirle que se convierta

en una experiencia.


Permanece en el silencio,

sin esperar que te diga

qué debes hacer.


Permanece en la vida,

incluso cuando no se parece

a aquello que habías imaginado.


Porque permanecer

no significa detenerse.


Significa estar.


Estar suficientemente presente

para no abandonar aquello

que la Vida está revelando.


Sé que muchas veces

quieres comprender inmediatamente

lo que estás viviendo.


Quieres encontrarle un significado.

Una respuesta.

Una dirección.


Pero hay momentos

en que comprender

no es la respuesta.


La respuesta es permanecer.


Quedarte cerca.


Escuchar.


Dejar que algo madure

sin apresurarlo.


No todo necesita ser comprendido

en el instante en que llega.


Hay verdades

que necesitan tiempo

para descender desde la comprensión

hasta la vida.


Por eso, no tengas prisa.


El Amor no siempre llega

como una revelación.


A veces llega

como una presencia silenciosa

que permanece contigo.


En una conversación.


En una espera.


En una despedida.


En una mañana cualquiera.


Y cuando permaneces,

comienzas a descubrir

que la Vida no necesita explicarte

todo lo que está haciendo.


Hay cosas que solo pueden ser conocidas

cuando dejas de pedirles

que se revelen antes de tiempo.


Permanece.


Confía en aquello

que todavía está madurando.


Confía en que no todo

necesita resolverse

para poder ser vivido.


Y cuando la vida se vuelva incierta,

permanece también allí.


No te abandones.


No te alejes de ti misma

porque todavía no sabes

qué vendrá después.


Quédate.


No para controlar lo que sucede,

sino para estar plenamente presente

cuando suceda.


Porque aquello que verdaderamente transforma

no siempre necesita producir movimiento.


A veces transforma

porque encuentra en ti

un lugar donde quedarse.


No todo lo que recibes

está destinado a llevarte más lejos.


Algunas cosas llegan

para enseñarte a permanecer.


Y quizá esta sea

una de las formas más profundas

de confiar en el Amor:


no pedirle que te muestre

el siguiente lugar,


sino permitirle revelarte

la profundidad del lugar

en el que ya estás.


Aquí.


Ahora.


Sin apresurarte.


Sin irte.


Permanece.


Porque permanecer

no es detener la vida.


Es entrar más profundamente en ella.


Es dejar de pasar por la vida

como quien espera llegar

a algún otro lugar.


Es permitir que este instante

sea verdaderamente habitado.


Y cuando permaneces,

la vida comienza a abrirse

de otra manera.


Lo que antes parecía ordinario

puede revelar su profundidad.


Lo que antes parecía espera

puede convertirse en presencia.


Lo que antes parecía silencio

puede convertirse en comunión.


Y aquello que buscabas

más allá del camino

puede comenzar a reconocerse

aquí.


En esta vida.


En este cuerpo.


En este instante.


En esta respiración.


No necesitas ir hacia otra parte

para encontrar la Vida.


No necesitas convertirte

en alguien diferente

para ser digna de habitarla.


La Vida ya te ha sido dada.


El Amor ya está aquí.


Y permanecer

es permitir que aquello que has reconocido

deje de ser solamente

algo que comprendes,


algo que experimentas,


algo que anhelas,


y comience, sencillamente,

a hacerse vida en ti.


Entonces comprenderás:

algunas verdades

no vienen para llevarte a otra parte.


Vienen para enseñarte

a estar plenamente aquí.


Por eso, amada mía,

no tengas prisa.


Quédate cerca de la Vida.


Quédate cerca de ti.


Permanece cerca del Amor

que nunca se ha alejado de ti.


Deja que lo que ha comenzado a revelarse

encuentre en ti

el tiempo y el espacio

para madurar.


No lo apresures.


No lo abandones.


No lo conviertas en otra cosa.


Permanece.


Y poco a poco

descubrirás que permanecer

no era quedarte quieta.


Era comenzar a habitar

aquello que siempre estuvo aquí.


Era entrar en la Vida

con todo tu ser.


Era dejar que el Amor

hiciera de tu vida

su morada.


Permanece.


Y habita la vida.


Y deja que el Amor

la habite plenamente en ti.

 
 
 

2 comentarios

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"Deja que el amor haga de mi vida su morada"

Gracias gracias gracias 🙏

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Maravilloso💓

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