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La experiencia espiritual en UNUM

La experiencia que se cultiva en UNUM no se basa en dogmas ni en sistemas doctrinales.

Es una experiencia de recuerdo interior.

A través del silencio, la contemplación, la sanación interior y la vida en comunidad, las personas redescubren gradualmente el amor que sostiene toda existencia.

A medida que esta comprensión se profundiza, comienza a disolverse la sensación de separación entre lo humano y lo divino.

Una de las enseñanzas que inspiran este espacio expresa esta realización con palabras simples:

Soy amor y nada más que amor.

Esta afirmación no es una metáfora ni una idea filosófica.

Es el reconocimiento directo de la identidad profunda del ser humano.

Encarnar el amor

El despertar espiritual no significa escapar de la condición humana.

Significa habitarla plenamente.

Una enseñanza expresada en la obra El Cristo humanado describe esta realización de la siguiente manera:

Ser un Cristo en la tierra es ser plenamente humano y divino a la vez.

Es vivir conscientemente la unión del cielo y la tierra en ti.

La expresión “un nuevo cielo y una nueva tierra” no describe un acontecimiento externo, sino un estado de consciencia en el que el espíritu y la vida humana viven en perfecta armonía.

Cuando esta armonía se manifiesta, el amor deja de ser una aspiración espiritual y se convierte en la forma natural de vivir.

Desde esta perspectiva, la vida espiritual no consiste en abandonar el mundo.

Consiste en encarnar el amor en la vida cotidiana.

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