
El Movimiento del Amor Hermoso
El Movimiento del Amor Hermoso no es una organización.
No es una propuesta espiritual.
No es un camino que se recorre.
Es un reconocimiento.
Nombramos así un movimiento silencioso que ya está ocurriendo:
el gesto íntimo por el cual el amor se recuerda a sí mismo
en el corazón humano.
No nace de una idea,
sino de una experiencia viva.
No se transmite como enseñanza,
sino como presencia compartida.
El Amor Hermoso no empuja.
No convence.
No persuade.
Se revela cuando cesa la búsqueda,
cuando la voluntad descansa,
cuando el silencio vuelve a ser hogar.
Este movimiento no reúne personas alrededor de una identidad,
sino que disuelve identidades en una comunión más amplia.
No propone una nueva forma,
sino que permite que la forma se vuelva transparente.

Un movimiento sin centro
No hay líderes.
No hay miembros.
No hay pertenencia.
Hay encuentros.
Resonancias.
Momentos donde la palabra y el silencio
se reconocen como uno.
Latido, los textos, los audios y los espacios compartidos
no representan al movimiento.
Son expresiones temporales
de algo que no puede fijarse.
No hay invitación
Nadie entra al Movimiento del Amor Hermoso.
Y nadie queda afuera.
Si algo en vos reconoce estas palabras,
ya está ocurriendo.
Y si no,
no hace falta nada.
Una nota final
El Amor Hermoso no busca expandirse.
No necesita ser sostenido.
No requiere estructura.
Se mueve solo.
Como el pulso.
Como la vida.
